Australia, de Darwin a Ayers Rock

octubre 1, 2013 No Comments »
Australia, de Darwin a Ayers Rock

¡Cambiamos de continente!

El plan inicial era ir desde Darwin a Alice Springs, pasado por Adelaida y finalizar en Sidney pero como siempre nos liamos;  acabamos haciendo la costa Oeste: Darwin a Perth, cruzamos en diagonal desde Perth hasta Alice Springs y seguimos hasta Townville en la costa Este y desde allí bajamos hasta Sidney, una ruta tres veces más larga del plan inicial.

El 30 de Junio abandonábamos Asia, habían sido muchos países, muchos meses, muchos kilómetros y mucha gente que habíamos conocido. Tristeza porque sabíamos que lo que nos esperaba a tres horas en avión sería muy, muy diferente del sudeste asiático y parece que la sensación de viaje aventura sería distinta.

Y no empezó bien, habíamos quedado con Dave que nos ofreció quedarnos en su casa en Darwin, cuando salimos a la terminal ni rastro de él, le llamamos y nos dice que se ha dormido y que no le da tiempo porque vive lejos y nos dijo que nos recoge al día siguiente. Llamamos a unos cuantos backpackers y todos llenos, son las 11 de la noche y hemos quedado con Dave a las 7 de la mañana, así que sacamos los sacos de la maleta y dormimos en el aeropuerto… la aventura es la aventura ¿o no?

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La moto llegaría en unos días y luego tardamos otros tres días más en recuperarla; presionar a la naviera para que localizara, moviera y abriera el container, cita con cuarentena para que inspeccionaran la moto y tramitar aduanas llevó tiempo pero había tantas ganas de rodar después de casi tres semanas sin moto que hasta hablé con el general manager de Toll Group para conseguir tener la moto antes del fin de semana.

Por fin recuperamos la GS, sabíamos que la rueda delantera venía pinchada, la sorpresa fue que al intentar hincharla con el compresor enchufándolo a la moto, éste no funcionaba, pruebo con el contacto y la moto no tenía nada de batería, joder, con tanta obsesión por la limpieza para pasar la cuarentena, olvidamos desconectar la batería. Así que me  tocó empujar la moto pinchada fuera del puerto y buscar alguien con coche para enchufarle las pinzas y el compresor. ¡Vaya comienzo en Australia! Pero lo importante era que  teníamos la moto y muchas ganas de ruta,  primero pasar la ITV y registrar la moto, cambiar la rueda, recoger el nuevo de carné de passage que os habían enviado desde España (el anterior estaba caducado ya que sólo tiene validez de un año) y salir de Darwin hacia el Parque Nacional Lichfield, ¡¡Si, estábamos en marcha de nuevo y en Australia!!

Viniendo de Indonesia y Timor, nuestros últimos países en el sudeste asiático, el shock en Australia fue brutal,  país muy caro para el viajero, la gente ya no te mira como a un extraterrestre, entras en los supermercados y encuentras de todo, aquí nos sentíamos pequeños entre tanto Road Train y las enormes caravanas, en cuanto a la conducción al principio se agradecía circular con tranquilidad pero pronto estábamos echando de menos el caos de Asia, te aburres en las eternas rectas de Australia.

En Darwin, habíamos tenido nuestro primer contacto con la población aborigen, están bastante al margen de la sociedad, reciben ayudas del estado y muchos la destinan a consumir alcohol que parece que además su organismo no tolera bien. En los parques de la ciudad pasan el día sin mucho que hacer, aunque nos habían avisado de que podían ser violentos, nosotros no tuvimos ninguna mala experiencia con ellos.

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Era invierno, época seca y el tiempo en la mitad norte del país era perfecto para rodar en moto, sin lluvias y temperaturas suaves.

Nuestra primera parada fue en el  Parque Nacional de Lichfield, alucinamos con los enormes termiteros,  los extraños baobas, vimos nuestros primeros canguros y nos pegamos un baño en una de sus cascadas, ¡Brutal! En la zona de acampada coincidimos con una pareja que viajaban con dos GS, él con un remolque en el que llevaban una tienda de campaña enorme y una cocina en condiciones, ¡qué envidia!, nosotros con la mini tienda y un camping gas de tamaño reducido, desventajas de viajar dos en la misma moto.

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Una de las rutas offroad  más conocidas del territorio norte es la “Gibb River Road”, no lo teníamos muy claro pero nos dijeron que ahora no era época de lluvias y no habría problemas importantes en los vadeos aunque nos avisaron que era bastante dura.

Fueron 650 kms. de pista, sólo hubo un vadeo serio, pero el  principal problema fueron las “corrugations”, ahora era época de vacaciones y el tráfico de enormes 4×4 tirando de caravanas o remolques destrozaba las pista dejando un rizado que nos reventaba y al rodar parecía que la moto se iba a desmontar. En una parada me fijo en la rueda trasera y veo que de los cinco tornillos sólo quedaban dos y uno casi fuera; nos quedaban 200 kms. por delante para volver al asfalto, ¡Estamos jodidos Pilar!, así era bastante peligroso seguir pero no había muchas opciones. Pusimos Loctite en los dos tornillos que quedaban, los apretamos a muerte y despacito retomamos la marcha,  al principio parábamos cada poco a revisar, luego cada más kilómetros y al final acabaríamos haciendo los 3.500 kms. hasta Perth donde había concesionario BMW. Comentar que la culpa fue mía, cuando monté la rueda en Dili, imagino que no los apreté lo suficiente.

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Esta ruta también nos sirvió para ver que en Australia, como en la mayoría del mundo, el respeto de los coches por las motos es bastante bajo, la gran mayoría eran incapaces de disminuir la marcha al cruzarse con nosotros o al adelantarnos en la pista, poniéndonos de polvo y piedras hasta arriba.

Después de la acción, unos días de descanso en Broome y en “80 Mile Beach”,  espectáculo de playas.

Los moteros de Lichfiled nos recomendaron el Parque Nacional Karajini, tuvimos que hacer un desvío importante desde Port Hedland. En esa carretera vimos muchas vacas atropelladas, los road train, camiones con hasta cuatro remoques, las atropellan por las noches. Hablando con un camionero en una gasolinera me dijo que ni levantan el pie del acelerador cuando las ven en la carretera. Además de vacas la cantidad de canguros atropellados en la carretera impresiona.

El PN Karajini es muy recomendable, dos días acampados en un entorno  perfecto haciendo trekkings por gargantas y cañones, mereció la pena el desvío.

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Retomamos la costa de nuevo para llegar a Exmouth, playa de nuevo y visita al parque Cape Range. En una de las playas Tuquoise Beach hicimos snorkel, vaya corales, una cantidad de vida marina espectacular, el único problema era que el agua estaba fría y conseguir estar veinte minutos en el agua era ya todo un logro.

Siguiente destino, Monkey Mia, queríamos ver a los delfines, todas las mañanas les dan de comer y se acercan hasta la orilla a por su pescado.

Desde que salimos de Darwin hace tres semanas estábamos acampando todos los días, unas veces acampada libre, otras en áreas acondicionadas compartiendo espacio con las mega caravanas offroad y otras en camping con todas las comodidades. En Australia y más concreto, en la costa oeste, cualquier habitación básica en un hotel o motel eran 100-150$, precios prohibitivos para el viajero de largo recorrido.

A medida que nos dirigíamos hacia el sur, la temperatura iba bajando, empezábamos a ver más verde y árboles después de tanto desierto. Llegamos a Perth en medio de un diluvio, fuimos directos a recoger los tornillos de la rueda a BMW, los únicos dos tornillos que nos quedaban habían aguantado.  Al día siguiente cambiamos la rueda que también estaba acabada.

En Dili conocimos a una portuguesa, su prima vivía en Freemantle  y nos invitó a quedarnos allí unos días. Freemantle está a unos 20 kms. de Perth,  el pueblo nos encantó, mucha gente joven y un rollo algo alternativo, como siempre nos pasa, acabamos quedando más de lo que esperábamos con Anita y Billy.

En Perth hicimos un cambio de rumbo para dirigirnos a Ayers Rock, teníamos la opción todo asfalto y mucho más larga o la opción que incluía la Great Central Road, 1.300 kms. de pista cruzando el Outback. Elegimos la segunda.

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En los primeros 500-600 kilómetros de asfalto pasamos por pueblos prácticamente abandonados que vivieron su esplendor durante la fiebre del oro, ahora son prácticamente pueblos fantasma.

En el camping de Leonora, conocimos a Dan, junto con su novia italiana, pasan meses aquí buscando oro por el desierto con detectores de metal, me enseñó un plato con oro que tendría un valor de unos 5.000€ en Europa según me dijo. Al despedirnos me regaló una pepita que dijo nos traería suerte y de momento así es. Pero no todo debe ser tan fácil, pasar aquí en el desierto meses, debe de ser duro.

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Ese día comenzábamos los 1.300 kms. de pista hasta Yulara, importante cargar gasolina, agua y comida antes de ponernos en marcha, por seguridad y porque en el outback el precio de todo se multiplica. Cada 250-300 kms. hay roadhouses donde poder repostar, comprar comida, bebida, ducharse, dormir etc. Entre medias, nada de nada, el tráfico es muy escaso y cruzarse con un coche cada 50-100 kms. hasta se agradece por si tuviéramos algún tipo de problema.

En estos casos, más que nunca, se trata de llegar sin incidentes sin importar el tiempo que tardemos, realmente si pasaba algo sería complicado.

Lo hicimos en cuatro días, la rutina era acampada libre, amanecer sobre las 5.30, encender fuego porque las noches no pasaban de dos, tres grados, 300 kms. de pista y antes de la puesta de sol sobre las 17 acampar de nuevo, fuego, cena y al saco.

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Los más de 500 kgs. de moto más equipaje más nosotros no invitaban a mucha velocidad, había tramos en buen estado y podíamos circular a 80-90 km/h y otras con mucho bacheado y arena nos hacían circular a 30 km/h con paciencia.

Cuando cruzamos al territorio norte, la pista empeoró bastante, mucha arena y mucho bache, se ponía duro, ese día teníamos pensado llegar ya a Ayers Rock pero nos quedamos a sólo 50 kms. ya que se hizo de noche y paramos a acampar. En ese tramo malo nos encontramos con un grupo de tres moteros con Suzukis DR, les faltaba un amigo, en el rato que estábamos con ellos llegó un 4×4 y les informó que su amigo estaba a 5 kilómetros, había tenido un accidente en la arena y se había roto la clavícula. Mal sitio para un percance, sólo una pequeña comunidad aborigen cerca y a la que recomendaban no ir porque al parecer no eran muy sociables. Sin poder ayudarles en nada, les dejamos planificando la evacuación médica en avión.

Nosotros proseguimos nuestro camino con tranquilidad, los neumáticos mixtos no eran la mejor opción para esta pista pero luego vendría todo asfalto hasta Sidney y no hubiera sido buena idea montar tacos.

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Y por fin, después de cuatro días, llegamos al Parque Nacional  Uluru Kata Tjuta donde está el famoso Ayers Rock (Uluru) y la formación rocosa de las Olgas. Es patrimonio de la Unesco y tiene una gran importancia para la población aborigen ya que lo consideran un lugar sagrado.

Las Olgas

Las Olgas

Después de más de más veinte días durmiendo en tienda de campaña, excepto en Perth, teníamos ganas y nos merecíamos una cama sobre todo después de la paliza de los últimos cuatro días.

Ayers Rock impresiona,  tantas veces visto en fotos y ahora estábamos allí y habíamos llegado en moto desde España después más de 55.000 kilómetros. Aprovechamos bien la visita, primero contemplar  el amanecer, luego trekking alrededor de la roca, escalada hasta la cumbre y puesta de sol de despedida.

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Estábamos en el centro de Australia, nos quedaba la otra mitad del país hasta llegar a Sidney.

Jose M. García
Pilar Moreno
Aventuras en moto

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