AMERICA EN MOTO: Alaska

mayo 19, 2000 No Comments »

Dentro de este viaje desde Alaska hasta Argentina, la primera parte Seattle-Prudhoe Bay (Alaska)-Seattle la cubrí yo sólo. El 31 de Julio después de 24 días de viaje me reuní con mi hermano para hacer juntos el resto del viaje. Llegué a Seattle el 4 de Julio después de muchos meses de preparativos. En especial el último mes había sido agotador , la búsqueda de sponsors, temas como vacunas, visados, recambios etc. y el hecho de estar todavía trabajando hizo que el este mes fuera un poco caótico.

El ida 5 Julio a las 8 de la mañana ya estaba en la central de Cargolux recogiendo la moto en la terminal de carga .El papeleo en las aduanas americanas fue muy sencillo y rapido, 20 dólares y cinco minutos. En un par de horas desembale la moto y la puse lista para rodar. El resto de la mañana lo pase en Seattle buscando algunas cosas para la moto. Esa misma tarde me dirigí a Bellingham , 100 km. al norte de Seattle, para reservar billetes de barco hacia Alaska.   A las 6 de la tarde del día siguiente el barco partió. El viaje duro tres días recorriendo la Alaska Marine Highway. Fueron tres días de paisajes increíbles, conocer a mucha gente, ver vida marina y pasarlo bien pero reconozco que el último día tenía ya unas ganas enormes de empezar a rodar en moto.

La Alaska Marine Highway atraviesa el Tongass Rainforest, un bosque de lluvia que hizo que lloviera durante casi todo el trayecto. Los tres días los pasé hablando con otros moteros, preparando recorridos y mapas, leyendo guías de viaje y sobre todo pensando y analizando la gran aventura que me esperaba durante los siguientes 7 meses.

El día 9 sobre las 17 horas llegue a Haynes con unas ganas enormes de subirme en la moto. En el barco conocí a Karl de Anchorage que llevaba una BMW R1100GS. Volvía de vacaciones y decidimos rodar juntos durante un par de días. A partir de aquí me esperaban días de casi 24 horas sin oscuridad y ese primer día aprovechamos y rodamos hasta la 1 de la mañana con total claridad. Al día siguiente rodamos juntos hasta Tok, después el se dirigió hacia Anchorage y yo hacia Fairbanks. Quedamos en que a mi vuelta desde el Artico y en mi camino hacia la Península de Kenai pasaría a visitarle. Desde Fairbanks empezaba la gran aventura hasta el Océano Artico. Son aproximadamente 700 km. (600 sin asfaltar) hasta Deadhorse en Prudhoe Bay. Fueron 2 días de subida y otros dos de bajada. Salí de Fairbanks sobre las 12 del mediodía y al poco tiempo empezó a llover . Esta lluvia me acompaño durante casi todo el recorrido. Los 300 Kg. de moto y equipaje se hacían bastante difíciles de controlar en la pista embarrada. Aproximadamente en el kilometro 150 se encuentra la señal del Circulo Polar Artico. A partir de aquí el trafico era casi inexistente, en la mayoría camiones que trabajan en relación con el oleoducto.

En la gasolinera de Coldfoot conocí a Rocky de Wyoming que iba en una KTM Adventure. Decidimos compartir habitación en Wiseman y terminaríamos rodando juntos durante otros tres días. El día siguiente amaneció algo mejor que el día anterior y pronto estabamos en ruta hasta el Océano Artico. En estos 350 km. hasta Deadhorse no hay nada ni gasolina, sólo paisajes increíbles de montaña. A medida que nos acercamos al Océano Artico los paisajes pasan a ser de tundra y lagos y la temperatura bajo hasta los -5 de Deadhorse. Esta pequeña ciudad es únicamente petrolera y es el final de la carretera . Ya en Deadhorse nos reunimos con otros cuatro moteros, una pareja de australianos Peter y Kay que llevan siete años viajando en Harley por todo el mundo y los dos Jim (Padre e hijo) que viajan en KLR 650. Cenamos juntos y charlamos durante 3 o 4 horas. En principio íbamos a ser mas en la reunión pero por diferentes motivos hubo gente que no llego. Al día siguiente amaneció despejado y con un frío polar. Mientras preparábamos las motos un enorme oso grizzly rondaba el parking del hotel buscando basura. Menos mal que el día anterior hicimos caso al recepcionista del hotel que nos decía que no acampáramos porque rondaban osos. Como solo había dos pequeños hoteles en la ciudad nos toco pagar 12000 pesetas por persona. Los dos días de vuelta a Fairbanks disfrutamos de mejor tiempo y por eso la pista estaba en mejores condiciones que en la subida.

Después de un día de descanso en Fairbanks me despedí de los australianos Peter and Kay y de Rocky y tome rumbo hacia el parque nacional de Denali. Allí conocí a un grupo de chavales españoles que trabajaban en el parque durante el verano y que me alojaron en sus habitaciones durante dos días. Otro día lo aproveche para internarme dentro del parque y hacer acampada libre. Fue increíble, paisajes preciosos y mucha vida animal alrededor (incluidos osos). Tuve mal tiempo antes de acampar pero al día siguiente amaneció un día perfecto. Nada mas abrir la tienda gocé de una vista perfecta del Mount McKinley, la montaña mas alta de Norte América. Durante mi paso por Denali pude ver gran cantidad de osos, alces, ciervos , zorros, águilas y cabras montesas. Fueron dos días inolvidables. El día 19 de Julio retome la moto y puse rumbo sur hacia la península de Kenai. Pase una noche en Anchorage con Karl, el motero americano que conocí en el barco. Llegando a Anchorage me pillo una tormenta bastante fuerte y llegue calado. La ruta desde Anchorage hacia Seward discurre al principio por una carretera paralela al mar y me recordó mucho a los fiordos noruegos. Los dos días que pase en la Península de Kenai llovió bastante y esto hizo que no pudiera llevar a cabo las actividades y visitas que tenia planeadas.

Desde Whittier cogí un ferry de 6 horas que me llevo hasta Valdez donde pase una noche. Tenia 10 días para recorrer toda la distancia hasta Seattle para reunirme con mi hermano y no tenia mucho tiempo para entretenerme. Los primeros 100 kilómetros desde Valdez son una pasada y discurren entre glaciares impresionantes. Ese día tenia intención de atravesar la frontera con Canadá pero al llegar a la frontera me encontré que habían cerrado a las 20 horas. Acampo en la frontera y monto la tienda con miles de mosquitos a mi alrededor. Necesite utilizar la mosquitera para evitar que me comieran. Al día siguiente otra vez lluvia a mares y tuve que desmontar la tienda con todo el equipo de moto puesto incluso el casco para no calarme. Atravieso la frontera y ya estoy en Canadá dispuesto a atravesar el Yukon y sus interminables bosques. Paso por Dawson City y la primera noche en Canadá la paso en Whitehorse. Mientras busco alojamiento se me acerca una persona y hablamos durante un buen rato. Se llama Noel, es un motero de Arizona y viaja por trabajo desde Alaska hasta Seattle en una autocaravana. Me ofrece alojamiento en su caravana y por supuesto no lo rechazo. Al final estaríamos viajando juntos durante cuatro días mas. Por la mañana decidíamos donde pasaríamos la noche y quedábamos allí viajando cada uno por libre.

En la Cassiar conocí a Lamont, personaje curioso que estaba viajando desde Alaska hasta Argentina en bicicleta y que quería hacerlo En solo 220 días. Me dejo bastante impresionado cuando me dijo que el nunca había montado en bici antes. Pero lo mas increíble fue lo que me contó después, había conocido unos alemanes en Alaska que venían andando desde Argentina y que habían tardado cuatro años.

En nuestra ruta por la Cassiar hicimos un desvío para visitar Hyder, un pequeño pueblo americano dentro de territorio canadiense. La carretera hasta Hyder esta llena de glaciares espectaculares a los lados de la carretera. En el río que pasa por este pequeño pueblo los salmones estaban desovando y los osos se acercaban a cazar. El espectáculo de los osos acercándose a pescar al río fue realmente increíble. Un oso y su cría a 20 metros de mi pescando salmones y comiéndoselos, fueron 15 minutos increíbles.

Durante el desayuno del día siguiente, me hablaron de un glaciar enorme que hay a unos 20 km. por una pista de tierra fueron 40 minutos de subida por una pista difícil pero al llegar arriba supe que había merecido la pena

Había quedado con Noel en Vanderhoof que esta a unos 400 km., eran las dos de la tarde y todavía estaba en Hyder. Esa seria mi ultima noche en la caravana. Es una pena porque me estaba acostumbrando a no tener que buscar alojamiento cada noche. Al día siguiente nos despedimos con un desayuno espestacular a base de huevos, bacon, pancakes, tostadas y zumos. Noel se dirigía a Seattle directamente y yo me iba a desviar para atravesar las Montañas Rocosas. Esa noche la pase en Jasper donde llegue en medio de un fuerte diluvio Los Youth Hostels estaban llenos y me aloje en un Bed and Breakfast donde aproveche para secar toda la ropa.

La ruta desde Jasper hasta Banff es de las rutas mas bonitas para motocicleta que he realizado. Tuve la suerte de que no me lloviera en todo el día a pesar de estar nublado. A destacar dentro de la ruta, Atabasca Falls, Columbia Icefield y los Lagos Peyto y Louise. El único pequeño inconveniente fue la gran cantidad de turismo que había ya que era finales de Julio. En Banff me aloje en Global Village Backpackers, un sitio para mochileros donde compartí habitación con otras cinco personas y con las que me lo pase fenomenal. En dos días llegue a Vancouver haciendo escala en Kamloops.Cerca de Vancouver pase por Whistler, considerada la mejor estación de esquí de Norteamérica y que se parece mucho a los pueblos de los Alpes. A pesar de ser verano estaba llenísimo de gente. Tanto la carretera de llegada a Whistler desde Kamloops como la de salida hacia Vancouver son una autentica pasada para los moteros.

Vancouver me sorprendió agradablemente y me gusto bastante. Por la noche salí a cenar con unos moteros que conocí en el albergue y al día siguiente visité la ciudad por la mañana. Primero desayuné en el centro, luego me fui a Chinatown, paseo por el Stanley Park y visita al puente suspendido Capilano Bridge. Ese mismo día salí hacia Seattle para ir a recoger a mi hermano Jaime que llegaba por la noche desde Madrid. A partir de ahora seremos dos hasta el destino final en Ushuaia en la Tierra de Fuego.

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